Una ruptura de la cadena de frío rara vez se descubre en la carretera: se descubre en la bodega de destino, cuando el producto ya no sirve y nadie puede decir en qué tramo ocurrió. Estos cinco controles cierran esa discusión antes de que empiece.
1.
Preenfríe el furgón, no el producto
El equipo de refrigeración mantiene temperatura; no la baja de golpe. Si el furgón arranca a temperatura ambiente, el producto trabaja de más durante las primeras horas. En VACSA la unidad se preenfría antes de presentarse al punto de carga.
2.
Registre la temperatura de entrada y de salida
Dos datos, en la papelería del embarque: temperatura del producto al cargar y al descargar. Sin ese par, cualquier reclamo es una conversación de opiniones.
3.
Exija monitoreo en ruta, no solo al final
Nuestras unidades refrigeradas llevan sensores de temperatura conectados a la central de monitoreo. Si el valor sale de rango, el CMO lo ve en el momento y activa el protocolo: contacto con el piloto, revisión del equipo y aviso al cliente.
4.
Cuide las aperturas de puerta
Cada apertura cuesta temperatura. Planifique el orden de entrega para abrir lo menos posible y el menor tiempo posible. El candado satelital deja registro de cuándo se abrió el furgón y quién lo autorizó.
5.
Defina el rango antes de cotizar
Refrigerado y congelado no son el mismo servicio aunque los opere la misma unidad. Dígale a su operador el rango que necesita su producto y los puntos de control de la ruta; eso cambia la programación y, a veces, el precio.
Cadena de frío con monitoreo
Equipo de refrigeración acoplado al motor, sensores de temperatura y protocolo de alerta desde el CMO.